¿Autenticidad o Oversharing?
Vivimos en la era de “mostrarlo todo”, pero entre ser auténtico y exponerse hay una línea fina.
La autenticidad es intrapersonal: se ancla en el autoconcepto, es una valoración interna. El oversharing es una valoración interpersonal: es una mirada externa, tiene que ver con lo que los demás opinan de vos.
Si te sucede esto, empezá por preguntarte: ¿por qué lo hacés? Hay factores psicológicos que explican las causas más comunes:
- ¿Lo hacés porque buscás validación por posible inseguridad?
- ¿Por ansiedad social, para llenar silencios o por temor a caer mal?
- ¿Confundís intimidad con confianza, o amabilidad de alguien con confidencia?
- ¿No leés bien el contexto y contás lo mismo en redes que en privado?
Si te identificás con alguno o todos estos puntos, estás cruzando la línea. Te propongo que chequees si después de contar mucho de vos te arrepentís, te da vergüenza o te acarrea problemas laborales o en tus vínculos. Esto significa que confundiste autenticidad con transparencia total.
Una forma sencilla y efectiva de no quedar expuesto y vulnerable es preguntarte, antes de hablar: qué decir, cuándo hacerlo y con quién compartir datos íntimos y personales.
Veamos un ejemplo: contar tu orientación sexual, tus miedos más profundos, o una experiencia que te marcó la vida:
Autenticidad: contarle en intimidad a un amigo.
Lo hacés con la intención de generar conexión, consejo o desahogo.
Elegiste un contexto: a quién, cuándo y para qué.
Sentís alivio y cercanía.
Lo hacés en un encuadre seguro.
Oversharing: contarle, a una o muchas personas en presencia o por alguna red social masiva, creyendo que tus seguidores son tus amigos, en cualquier momento y sin filtro.
Lo hacés con la intención de generarte rápido alivio emocional, bajar la ansiedad, llenar silencios o conseguir validación externa.
Al final te sentís que diste de más, mezclado con culpa y vergüenza.
Lo hacés exponiéndote en un encuadre que no es seguro.
“La idea es no cerrarse, sino compartir con intención”.
